En España no tenemos de esto. Ya lo sé, seré un envidioso y a lo mejor un poco rancio pero que, de entre todos los concursos musicales (que salen de debajo de las piedras), lo más famoso haya sido David Bisbal, da mucho que pensar.
Me hago eco ahora de algo que ocurrió hace meses por el reino de ahí arriba, donde los Lords, los Sirs y las pelucas en la Cámara; allí también tienen concursos de éstos. El equivalente a “Factor X” -Dios mío- es “Britain’s got talent”. Reza su título que “Gran Bretaña tiene talento”: pues bien que lo tiene. Un gran talento, al menos.
Paul Potts, un hombre nacido en Bristol con residencia en Gales, vendedor de telefonía móvil que había sufrido un accidente que pudo haber acabado con su vida vio cómo, de la noche a la mañana, cambió su suerte y pudo dedicarse a lo que quiso hacer toda la vida: cantar. Pero cantar de verdad y sin una sola lección de canto ni de técnica vocal. Ojo al vídeo que, si bien puede estar muy bien montado (demasiado, aunque supongo que estos concursantes siempre pasan cortes previos), deja a todos de piedra. La cara de la chica del jurado es todo un poema.
“Nessun Dorma”, de la ópera “Turandot” de Puccini. Que les aproveche a uds.
Por supuesto, Potts ganó el concurso. Me da que aquí, directamente, “no habría tenido el factor X”.
